La Noviolencia y el comienzo de la independencia de la India

Gandhi se lanza al mundo de lo público, a la acción política, pero no de cualquier modo; no es una política convencional, es la política de la verdad y del amor imbricada con la necesidad de cambios en el modo de vida de los indios. La satyagraha es la ruta que Gandhi propone para asumir el problema de la independencia; su reflexión es a la vez compleja y de una sencillez a toda prueba: si se empleara el camino de la violencia sistemática, que además contaba con toda la legitimidad ante los desmanes británicos, el pueblo indio entraría en un contrasentido moral que haría inane la expulsión de los ingleses, en tanto que así se iría no hacia la libertad sino hacia la esclavitud encubierta (Young India, 3 de abril de 1924).
Gandhi propone entonces recorrer el camino de la Noviolencia con amor. En su autobiografía plantea que: "… cada vez se me revelan en mayor medida las infinitas posibilidades del amor universal" (Gandhi, 1975. p. 237). Pero, ¿serían suficientes las campañas de desobediencia civil, los ejercicios de no colaboración, las huelgas de hambre, las marchas masivas de un lugar a otro de la India y todo el repertorio de luchas noviolentas que fueron inventándose o recreándose en el subcontinente, para conseguir la retirada del Imperio colonial mejor armado y sofisticado de esa época?
La concepción y el método gandhiano son originales en toda su extensión, pero tienen también la virtud, como ya se dijo, de incorporar los aprendizajes de otros pueblos y de otros teóricos de la resistencia, así como de mantener la sensibilidad a flor de piel para dejarse afectar por acontecimientos resistentes en curso en el mundo.
Cabe aquí recordar que la satyagraha como método de lucha había sido probada por Gandhi en Suráfrica, en 1908, en el marco de la campaña contra la arbitraria "ley asiática de inscripción" e identificación de todos los indios mayores de 8 años. El 16 de agosto de ese año, miles de indios asentados en Suráfrica quemaron sus documentos y se declararon en desobediencia; muchas luchas de este tipo se implementaron hasta que, en 1914, la ley fue derogada y, además, consiguieron la anulación de ciertos tributos, el reconocimiento legal de sus matrimonios y un mayor tránsito libre dentro de Suráfrica y desde la India.
Gandhi desarrolló sus actividades en defensa de la población india en Sudáfrica desde 1895. Su experiencia personal de ser excluido y maltratado por violentas actitudes racistas, como las que sufrían a diario sus compatriotas, lo condujo a impulsar la política de resistencia pasiva y de no cooperación con las autoridades surafricanas. Allí fue donde asimiló las enseñanzas de La Boétie, Tolstoi y Thoreau, para llegar a la conclusión de que la noción de "resistencia pasiva" no era la más adecuada para las condiciones de la lucha india, acuñando entonces la noción de satyagraha.
Lo que va tomando cuerpo en Suráfrica, como una asimilación crítica de las doctrinas europeas y norteamericanas de desobediencia y resistencia pacífica -leídas desde las tradiciones organizativas, las formas de lucha y las expresiones propias de las culturas de la India milenaria- es la urgencia de configurar una vasta combinación de modos de acción colectiva directa que demostraran eficacia y persistencia para estar en condiciones de transformar la relación de fuerzas con el antagonista y obligarlo a transar y a hacer concesiones. Esa es la conclusión que extrae Gandhi de la satyagraha surafricana.
Según el relato de Rolland (1999), el Mahatma inaugura la campaña contra la ley Rowlatt el 23 de marzo, y convoca al primer hartal o huelga general que incluye jornadas de plegarias y de ayuno, para el 6 de abril1. La India se manifiesta unida frente al gobierno colonial por primera vez, y en medio de una protesta gigantesca con muy pocas violaciones al llamado de actuar en calma y sin violencia.
Sin embargo, la respuesta inglesa no fue tranquila. Arrestó a Gandhi y lo condujo a Bombay provocando iracundas protestas especialmente en el Punjab; en la ciudad de Amritsar hubo desmanes. Allí, el día 13 de abril, se produjo la masacre de Jallianwalla Bagh, un sitio donde más de 20.000 personas se habían concentrado pacíficamente y fueron ametralladas por las tropas inglesas del General Dyer, con saldo de un millar de muertos y miles de heridos. Fue un ataque a la población civil, desarmada, sin que mediara provocación alguna y que Dyer justificaría como necesaria para "enseñar una lección moral a los ciudadanos de Punyab". Con esto el movimiento gandhiano retiraría cualquier posibilidad de confiar en un arreglo negociado con el Imperio británico y entendería que la lucha sería dolorosa y de larga duración2, dando comienzo a un punto de inflexión en el proceso independentista. 
La declaración de la ley marcial en todo el país, la represión indiscriminada en el Punjab y el surgimiento de focos de resistencia violenta en muchas partes, condujo a Gandhi a que el 18 de abril diera por terminada la campaña satyagraha, reflexionando sobre la necesidad de una mayor preparación de este tipo de acciones para garantizar disciplina voluntaria en el apego a la Noviolencia.3 Su autocrítica en estos aspectos señalaría su ruta estratégica en la lucha para que la ahimsa fuera respetada completamente en el futuro. 
Ahora se trastocaban las ideas sobre la acumulación de fuerzas, pues se trataba, ante todo, de comprender a profundidad el grado de preparación y de fortaleza de la gente común para hacer parte de un acontecimiento revolucionario no armado, para alejarse de la pasividad y conseguir "un estado intensamente activo, más activo que la resistencia física o la violencia", como lo dijera en Young India en 1920.
Pero, además, supuso una renovación de la teoría de la desobediencia, de sus grados de aplicación, del manejo táctico que debía dársele, yendo desde las protestas respetuosas dadas en el marco constitucional -lo que supone el acatamiento de la soberanía-, pasando por la desobediencia deliberada que infringe una ley injusta, hasta llegar a la extensión de la acción desobediente al conjunto del ordenamiento, lo que significa el vaciado completo de la cooperación con el Estado, la negación de la servidumbre voluntaria a cualquiera de los aspectos del orden jurídico establecido.
 
1 Mario López define el hartal de la siguiente manera: "Método indio (de época precolonial para desaprobar políticas de mandatarios) consistente en suspender, temporalmente, la vida económica para manifestar el descontento hacia una política, una situación injusta o un régimen de dominación. Es un procedimiento usado excepcionalmente que combina huelgas laborales y cierres económicos (...) El hartal se podría interpretar, para Occidente, como huelga general revolucionaria; sin embargo, existen algunas diferencias. El hartal implica una completa voluntariedad de los actores para hacerla, ello envuelve no solo a sectores del mundo del trabajo (…), no es solo la no cooperación de base económica, sino el valor simbólico de la protesta. Así mismo, en el hartal hay una renuncia expresa al uso de la violencia y a una adopción de la noviolencia (…) Cuando fue usado por Gandhi y sus partidarios, se trató de una jornada no solo de suspensión de todas las actividades económicas, sino también de ayuno, plegaria y meditación. Para él no era un mero instrumento de presión, sino que estaba inmerso en sus concepción global de la noviolencia como método de relación humana en una situación de conflicto: pretendía la conversión intelectual del adversario y su transformación moral (…) la apuesta por humanizar la relación y evitar la destructividad mutua" (López, 2009, p. 177).
2 Al cumplirse un año de la matanza de Amritsar, Gandhi escribió: "Debemos estar prontos para enfrentar con serenidad no mil asesinatos de hombres y mujeres inocentes, sino muchos miles, antes que la India obtenga en el mundo un rango que jamás será sobrepasado... ¡Que cada cual considere la horca como un hecho ordinario de la vida! (...) (Gandhi, Declaración del 7 de abril de 1920, citada por Rolland, 1999, p. 35).
3 Muchos no entendían cómo después de una masacre como la de Jallianwalla Bagh, y admitida la culpa por parte del general Dyer, la posición de Gandhi fuera la de ofrecer el perdón a los ingleses, como si los indios estuvieran indefensos ante los colonizadores. Gandhi respondió con una lección de humidad y de puesta en escena de su política del perdón como expresión de fortaleza: "(…) aprecio el sentimiento de aquellos que reivindican un merecido castigo para el general Dyer y otros de su categoría. Le harían pedazos si pudieran. Pero no creo que la India esté indefensa. No creo que yo mismo sea una criatura indefensa. Solo quiero usar su fortaleza y la mía para un propósito mejor. No quiero que se me malinterprete. La fortaleza no proviene de la capacidad física, se origina mediante una voluntad indomable" (Gandhi en Campos, R. [Ed.]., 2008,  pp. 64-65).

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