El Mahatma Gandhi, esa "alma grande" de la que hablara Tagore1, rasgó la historia de las guerras y emprendió con el pueblo indio la gran marcha por la independencia de la tutela colonial del Imperio británico y la transformación de esa sociedad milenaria. Inventó así la Noviolencia como movimiento social y político de gran impacto, como acción colectiva emancipadora de resistencia.
Los conceptos que más usó durante ese proceso, que comenzó en Suráfrica en 1893 y terminó con la retirada de los ingleses, la división de la India y su propia muerte en 1948, fueron: la verdad, la dignidad, la autonomía, la ética, el amor universal y la independencia nacional.
Los conceptos que más usó durante ese proceso, que comenzó en Suráfrica en 1893 y terminó con la retirada de los ingleses, la división de la India y su propia muerte en 1948, fueron: la verdad, la dignidad, la autonomía, la ética, el amor universal y la independencia nacional.
Ya habíamos puesto como ejemplo la trayectoria de Gandhi para comprender el proyecto genealógico de la verdad. Gandhi fue un asiduo buscador de la verdad y la travesía de su vida la concibió como una historia de experiencias con la verdad, haciéndose a una episteme de aproximación empírica a lo verídico, de ensayo y error, que se mantenía en movimiento, que no podía ser nunca taxativamente concluyente.
En este apartado, se analizará el uso que los resistentes gandhianos hacen del sentido de falibilidad para decidir las formas de acción política, establecer el tipo de vínculos y las formas de organización pertinentes en una situación dada.
Se examinará el devenir de este gran experimento indio, en donde se va a poner en acción la fuerza moral, que se resiste a ser representada para reconectarse con lo profundo de su ser, aprendiendo en carne propia la sentencia de Stendhal: "Los pueblos no disfrutan nunca de más libertad que aquella que su audacia consigue arrebatar al miedo".
Se observará cómo surge una ética de acción política directa, sin mediaciones, una comunidad aprendiente y en formación que decodifica el modo de gobernar tradicional y se atreve a incursionar en formas de autogobiernos locales, a veces plantados en comunidades microscópicas.
Nos detendremos en las formas particulares en que se problematizan el poder y la resistencia. Todo el esfuerzo del movimiento gandhiano consistió en identificar e impulsar un conjunto de prácticas para que la Noviolencia entrara en el juego de la verdad, contribuyendo a configurarla como un objeto para el pensamiento, una forma de reflexión moral y unas prácticas novedosas de la política.
Asimismo, se examinará cómo enlazan estas prácticas con una nueva perspectiva del gobierno común, que solo puede entenderse en el marco de la formación de experiencias concretas de relación consigo mismo, de formación de su propia autonomía subjetiva2 y de relación con los demás.
Objetivo de aprendizaje
Comprender los aportes que Gandhi hace a la propuesta de la Noviolencia, a partir de su experiencia histórica por la liberación de la India: la no colaboración, los pasos para una desobediencia civil a gran escala y un nuevo orden económico y social.
La verdad es una de las claves para comprender el pensamiento y las formas de acción propuestas por Gandhi. Acercándose a Dios, como verdad ontológica -entendida como la unidad de todo lo viviente, como la "verdad-Dios"- y abriéndose al intercambio de verdades con los demás. Indagando por la verdad, no poseyéndola; buscando la persuasión a través del esfuerzo paciente y limpio de violencia, prefiriendo el sufrimiento de los resistentes a infligir dolor al contrario. Esta es la dimensión de la satya, de la veracidad en la palabra y la firmeza en la verdad.
Aceptar la diversidad en todas sus manifestaciones -religiosas, políticas, sociales, culturales- es una actitud de respeto ante las distintas formas de acercarse a la verdad y el fundamento de un comportamiento noviolento que Gandhi llama "tolerancia", y que no se refiere a permitir a los otros la imposición de su propio credo ni a aceptar sin crítica el desbordamiento de las pasiones cuando estas paralizan la potencia humana. Es más bien dar el paso para valorizar a los otros, para reconocerlos en su capacidad de libertad, de autonomía, así como aceptar con humildad la no infalibilidad de la búsqueda propia.
La satyagraha es un arte del despliegue del poder interior de cada uno, de su fuerza ética, fundada en la verdad, y convertida en poder colectivo capaz de transformar el mundo sin recurrir al manido camino del aniquilamiento del contrario, ensayado hasta ahora por las revoluciones.
Gandhi hizo una renovación de la teoría de la desobediencia, de sus grados de aplicación, del manejo táctico que debía dársele, yendo desde las protestas respetuosas dadas en el marco constitucional -lo que supone el acatamiento de la soberanía-, pasando por la desobediencia deliberada que infringe una ley injusta, hasta llegar a la extensión de la acción desobediente al conjunto del ordenamiento, lo que significa el vaciado completo de la cooperación con el Estado, la negación de la servidumbre voluntaria a cualquiera de los aspectos del orden jurídico establecido.
El swaraj es el objetivo final de la nación y de la revolución noviolenta, haciendo honor a la etimología de este término védico que puede ser traducido también como gobierno (raj) de sí mismo (swa). Éste debía ser el centro del movimiento, porque allí estaba el resorte para que cada quien desplegara su potencia de ser y se transformara, desde dentro de sí, en constructor de su destino y proveedor de la dignidad de su propia vida.
La no-colaboración consistía en no aceptar determinadas leyes injustas, hacerles el vacío, en tanto que otra cosa era violar abiertamente alguna ley o algunas leyes, que era, según él, en lo que consistía la desobediencia civil.
El ideal de igualdad al que se refiere Gandhi estaba recogido en su principio del sarvodaya en donde el "bienestar de todos" alude a la búsqueda de la felicidad. Esta es entendida como un bien común que no se restringe a la provisión de medios materiales ni a la sola producción de riquezas físicas, aunque las incluye. Hace, eso sí, la salvedad de que no se trata de la acumulación, sino del derecho a contar con los bienes que resuelvan las necesidades fundamentales de la gente.
Según el swaraj, las comunidades tendrían la capacidad de gobernarse a sí mismas, sin necesidad de un poder centralizado que, necesariamente, derivaría hacia el autoritarismo y la jerarquización social. En esto, el socialismo gandhiano era de estirpe completamente libertaria.
El concepto de autonomía, que es tan central al programa constructivo y a todo el discurso gandhiano, es el fundamento del "bien de todos". El uso de la noción de swadeshi es aquí muy relevante, pues implica el reconocimiento del valor de lo propio, tener confianza en la propia creación, fiarse de sí mismo y de su cultura, saber dónde radica la propia fuerza de cada cual y de cada comunidad. El swadeshi hace referencia entonces a la autosuficiencia económica, rompiendo los lazos de dependencia basados en una economía ajena que esquilma el trabajo indio y hace mofa de sus manifestaciones culturales.
La crítica al gandhismo no puede estancarse en la simplificación proveniente de la racionalidad positivista para la cual la única verdad es la de la ciencia y la del progreso lineal, en el que hay mucho de dogmatismo y de sumisión a un pensamiento único regido por la economía política liberal. Las ideas y prácticas de resistencia requieren ser analizadas en sus contextos históricos que agencian los deseos de cambio y que son, como ningunas otras, contingentes.
Gandhi se oponía al industrialismo en cuanto significaba un rápido agotamiento de los recursos de la naturaleza, implantando una relación de violencia hacia ella y atentando contra las posibilidades de vida de generaciones futuras.
Gandhi incluyó a la mujer como sujeto fundamental en la lucha de liberación, avanzó en proponer el tratamiento igualitario y en declarar la guerra a las manifestaciones más nefastas de la discriminación y el sometimiento de las mujeres.
El ejército británico se retiraría de la India cuando la fuerza interna de las masas indias les hiciera imposible gobernar, cuando la superioridad moral de los resistentes se manifestara en capacidad propia de autogobierno, cuando el poder paralelo que se estaba gestando se volviera hegemónico.
La generalización y persistencia en la ahimsa para confrontar las fuerzas de ocupación ponía a estas en un nuevo escenario político, pues no era lo mismo tratar de sofocar una insurrección abierta de ejércitos de liberación, que enfrentar a millones de personas dispuestas al sacrificio, que invocaban su fuerza espiritual y su capacidad y disciplina para negarse a responder la violencia con más violencia.
A través de la Marcha de la Sal, el pueblo indio comprendió que en la ahimsa no hay batallas definitivas, todos son procesos de larga duración en los que lo importante es la transformación de la gente y el reconocimiento de su propia dignidad y capacidad de lucha.
1 Rabindranath Tagore (1861-1941), filósofo, poeta y pintor nacido en Calcuta, es el único indio que recibió el Premio Nobel de Literatura (1913). Contemporáneo de Gandhi, Tagore lo visita en su retiro del Ashram, en 1922, y le dedica un versículo del libro sagrado de los Upanishads: "Él es el Ser luminoso, el Creador de Todo, el Mahatma. Siempre en el corazón de los pueblos reside (…)" (Rolland, 1999, p. 4).
2 En su texto "En lo que yo creo", Gandhi definió la verdad como "la voz interior que nos habla" (Gandhi, 1985, p. 100).
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