Resistencias sociales. Una alternativa no violenta a la guerra. Las resistencias sociales noviolentas en Colombia. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Tema 1: Las resistencias sociales noviolentas en Colombia

Hacia finales de los años setenta del siglo XX comenzó la transición de los movimientos sociales característicos del capitalismo industrial (sindicatos) y de los movimientos campesinos propios de sociedades que no habían culminado su modernización capitalista, hacia movimientos cívicos urbanos que incorporaban nuevas demandas sociales.
Herederas de esta transición, se constituyeron decenas de organizaciones sociales y no gubernamentales que, en medio de una agudización del conflicto armado interno, se involucraron en procesos de búsqueda de acuerdos pacíficos entre los ejércitos de la confrontación que vive el país, o que se configuraron en parte de la sociedad civil que, como tercer actor, ha impulsado acercamientos y mediaciones para el cese de la confrontación, en los niveles local, regional y nacional.
De ellos surgió un amplio movimiento civil por la paz que llegó a tener formas importantes de movilización y presencia en el ámbito de la representación, expresado en multitudinarias manifestaciones callejeras y en eventos de impacto nacional como el "Mandato Ciudadano por la Paz", un ejercicio en las urnas que consiguió, en las elecciones nacionales de 1997, 10 millones de sufragios, exigiendo el cese de la confrontación armada. Los inspiradores de estas iniciativas habían conformado amplias redes ciudadanas como Redepaz (Red de Iniciativas Ciudadanas por la Paz), Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz, Red de Universidades por la Paz, Comisión Nacional de Reconciliación, así como una vasta red de 18 programas de desarrollo y paz del nivel regional, para mencionar solo los más importantes. Su énfasis en la participación y ampliación de espacios institucionales presionó la creación del "Consejo Nacional de Paz", un organismo que se deriva de la reglamentación del Artículo 22 de la Constitución Política que indica lacónicamente que: "La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento" (Constitución Política de Colombia, 1991, Art.22).
Estas expresiones llegaron a adquirir una gran legitimidad y reconocimiento durante la década de los años noventa y declinaron a comienzos del siglo XXI. Las causas de este declive están relacionadas con la decisión de los actores armados del conflicto de ampliar sus estrategias de guerra y de deponer la perspectiva de una salida negociada, así como de la débil capacidad de injerencia de las organizaciones civiles en el rumbo de las negociaciones desarrolladas en ámbitos macropolíticos e institucionalizados.
Si los grandes movimientos convencionales por la paz han perdido buena parte de su dinamismo, entonces ¿cuáles son los escenarios que hacen posible a las decenas de miles de habitantes de los territorios asolados por la guerra, no solo sobrevivir, sino luchar por afirmar sus modos de existencia?
Una de las claves de estos escenarios se encuentra en su actitud de resistencia pacífica y de prácticas de noviolencia activa que desarrollan y que tiene variadas características, todas asociadas al valor asignado a la vida. De tal manera que estamos prioritariamente ante prácticas de resistencia pacífica comunitaria, de tipo afirmativo, generalmente ajenas a protagonismos en los escenarios de negociación de los grandes poderes en disputa, que surgen de la potencia misma de estos grupos, que persisten en la reconstrucción de las condiciones de existencia social y en la redefinición de los espacios de convivencia. A estas formas de ser de la resistencia en Colombia llamaremos las resistencias sociales noviolentas a la guerra. Ellas serán aquí entendidas no como meras reacciones a los actos de fuerza de los guerreros, sino como una producción autónoma permanente de afirmaciones vitales que se desmarcan de la lógica de los poderes dominantes y que ensayan otras maneras de construcción de lo público y de producción de lo común desde abajo, de replanteamiento de las relaciones entre los ciudadanos y el Estado, de reinvención de la ciudadanía. Es decir, aquí se plantea con relevancia la cuestión sobre la existencia de unas ciudadanías emergentes, pacíficas y afirmativas en resistencia.
Se ha indagado por características que pueden ser comunes a estas formas de resistencia pacífica como: la defensa de la dignidad y la diversidad de las comunidades; las nuevas formas de constitución de los territorios inventando maneras de autogobierno y autogestión; la creatividad para superar el miedo y enfrentar los desastres humanitarios de los ataques armados; la tendencia a constituir nuevas relaciones de convivencia, diseñando aperturas originales en aspectos tan disímiles como la solidaridad; las nuevas maneras de entender la seguridad y el cuidado de la comunidad. También han surgido las preguntas por la relación con la tierra y el medio ambiente, por la preservación de la memoria, por las maneras en que se acude a la fuerza espiritual y cósmica, por el replantear las relaciones entre los géneros o por el reinventar las maneras de producir y de relacionarse con la dimensión económica.
Ha sido del interés de esta investigación abordar el problema de los sujetos y de las subjetividades de tales resistencias, lo que nos remite al campo de la cultura, a indagar sobre los circuitos de producción de subjetividades colectivas en donde se construyen los valores, las cosmovisiones y los estilos de vida que hacen posible que un grupo resista, aún en las condiciones de mayor opresión, desplegando su potencia espiritual y su ética, dando lugar a nexos de afecto, e imaginando formas inéditas de encuentro y cooperación.
Esta mirada desde la cultura se mantiene enlazada con la búsqueda del espacio político de las resistencias, en tanto ellas discurren esencialmente en el terreno de la biopolítica (una política de vida íntegra y para la vida íntegra) y ya no circunscritas a afectar solo un aspecto de la convivencia pacífica, del sistema de trabajo, una fracción del espacio de lo público o la pura representación política estatal o militar del poder y que, adicionalmente, generándose en el ámbito de lo local, conllevan características que permiten entenderlas, nombrarlas y conectarlas en su condición de resistencias globales.
Se exploraron igualmente los procesos que se dan inicialmente en territorios localizados, pero que pueden concebir maneras de interconexión con otras expresiones de resistencia; que hilvanan estrategias que conducen a acciones en el plano de lo público y, por tanto, son inevitablemente manifestaciones de un quehacer político alterno que permite afrontar las convulsiones de la crisis, sin recurrir a la eliminación del otro. Asimismo, se procuró percibir la dimensión de la fuerza de las microsociedades en resistencia que constituyen poderes moleculares, generados en los márgenes, cuyos sujetos son enunciaciones minoritarias que no se plantean "tomar el poder central", sino consolidar su potencia creativa, hacer respetar su modo de vivir y de relacionarse, preservar su memoria y afirmar su cultura y su dignidad.
Las resistencias sociales no violentas contemporáneas fueron aquí vistas como un compuesto de singularidades intensas, cuyo interés principal no es hacerse representar, sino buscar espacios para afirmar su ser comunitario y pacífico y cuya comunicación no funciona principalmente por la vía de plasmar semejanzas, sino de conectar diferencias. Por tanto, se indagó por nuevas calidades de la organización de las comunidades y de los movimientos sociales, repelentes a las estructuraciones y formas de organización tradicionalmente conocidas que adquieren gran importancia en los contextos de la resistencia a la guerra colombiana.
Para la elaboración del presente texto se hace alusión a 5 experiencias del Movimiento Ciudadano por la Noviolencia: Fundación Cultural Rayuela, Asociación de Mujeres del Oriente Antioqueño AMOR, Red Juvenil de Objeción de Conciencia de Medellín, y Mujer, Arte y Vida MAVI.
De las demás superficies de registro se hace alusión a 16 experiencias: Resistencia Indígena del Cauca –CRIC-, Proyecto Nasa y Proyecto Global, La minga de resistencia indígena, Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca –ACIN-, Comunidad de Paz de San José de Apartadó, Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare -ATCC-, Cultura de Paz en el río Cajambre, Asociación Municipal de Mujeres de Buenos Aires, Madres de la Candelaria, Fundadoras; Ruta Pacífica de Mujeres, Colectivo de Comunicaciones de Montes de María, Movimientos de Víctimas de Crímenes de Estado, Empresa Comunitaria San Rafael, La María, Territorio de Convivencia, Diálogo y Negociación, Asociación Caminos de Esperanza Madres de La Candelaria, el proyecto cultural "Fantasía campesina" del albergue de desplazados de Tuluá (Valle del Cauca) y la Asociación de Productores Indígenas y Campesinos (Asproinca) del Norte de Caldas.
Son experiencias disímiles, conformadas por actores diversos que se valen de dispositivos como la reconstrucción de los territorios comunitarios, el arte, el trabajo con el cuerpo, la recuperación afectiva, la organización alternativa, la creación de comunidades educativas, la transformación de imaginarios culturales, nuevas formas de productividad y de relación con la tierra, para resistir.
En todas ellas se experimentan nuevas formas de movilización y de relaciones entre las dimensiones micropolíticas y macropolíticas. Allí se manifiesta la diversidad de actores sociales.
Las principales rupturas halladas se presentan a continuación de manera muy resumida con las obvias restricciones de espacio que tiene este texto de la tesis doctoral. Han sido agrupadas en los siguientes elementos que expresan la cartografía conceptual presentada a lo largo de toda la exposición de esta investigación; por tanto, adelantan las conclusiones más destacadas de todo el estudio: 1. Resistencia y vida; 2. El poder del resistir; 3. La micropolítica de las resistencias; 4. La resistencia como una ética del existir; 5. Las subjetividades en resistencia; 6. Las comunidades, el territorio y el tejido social de la resistencia social noviolenta.

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