Tema 3: Formas contemporáneas de la desobediencia civil. El movimiento de resistencia social por los derechos civiles en Estados Unidos. Francisco Javier Cervigon Ruckauer

Tema 3: Formas contemporáneas de la desobediencia civil. El movimiento de resistencia social por los derechos civiles en Estados Unidos

A miles de kilómetros de distancia de la India de Gandhi, en la Norteamérica de los años treinta del siglo XX, se estaban gestando los discursos y las experiencias que habrían de conducir al poderoso movimiento por los derechos civiles de la segregada población afroamericana, bifurcación del gandhismo y de las propuestas de desobediencia civil de Thoreau. Por supuesto, la figura más relevante de estos acontecimientos con los que se expandirían las estrategias de la resistencia civil noviolenta fue el reverendo Martin Luther King Junior.
Gandhi entra en acción en los Estados Unidos: la experiencia de noviolencia de Rosa Parks y del boicot al transporte en Montgomery (Alabama)
Rosa Parks hacía parte de grupos de defensa de los derechos de los negros organizados en la NAAC (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color). Básicamente, era una costurera, ciudadana común y corriente, víctima de las leyes de discriminación que estaban vigentes en la pequeña ciudad de Montgomery, Alabama, en el sur de los Estados Unidos, territorio manchado por una larga tradición de odio racial contra la población afroamericana. Rosa hizo un gesto simple, durante su regreso a casa el 1 de diciembre de 1955, se negó a ceder su asiento en el autobús a un blanco, violando la orden contenida en las leyes racistas.
Desobedeció así una regla injusta que tocaba su vida cotidiana, que la incomodaba a ella y a todos los que tenían su color de piel. Aparentemente era un pequeño hecho; las cosas hubieran seguido su curso "natural" si ella no se empecina en la negativa a cumplir una disposición absurda e indignante. Pero su actitud fue una señal que desató la "potencia de no" y, en su sentido más literal, se constituyó en un acontecimiento que redefinió los cursos del deseo colectivo de liberación de los afroamericanos, que reestructuró el orden semántico de la relación entre la sociedad estadounidense y la comunidad negra.
El gesto de Rosa resonó en toda la población afroamericana y pronto tuvo amplia recepción en la gente de todas las condiciones en el país. Su primera efectuación fue la irradiación micropolítica: la gente encarnó su indignación, se sintió afectada en su subjetividad, ya no podía tranquilamente seguir disimulando su resignación o su complicidad. Esto tocó las fibras de la cultura, hizo preguntas sobre el tipo de democracia que se había legitimado y produjo rabia y otros sentimientos que convocaban a la movilización.
Desde ese lunes, en que fue arrestada Rosa, la NAAC de Montgomery comenzó la preparación de la protesta. Esa misma noche se difundió un mensaje por la radio pidiendo a los afroamericanos iniciar un boicot a la empresa de autobuses el día de iniciación del juicio:
Estamos pidiendo a todos los negros que no suban a los autobuses el lunes, en protesta por el arresto y el juicio. Puedes faltar a clase un día. Si trabajas, coge un taxi o camina. Pero por favor, que ni los niños ni los mayores cojan ningún autobús el lunes. Por favor, permaneced fuera de los autobuses el lunes.1
La idea del boicot surge de la activista Ann Robinson y algunos de sus estudiantes, congregando rápidamente a líderes que empezaban a conocerse en el mundo de los derechos civiles como Edward Daniel Nixon y el pastor de la iglesia a la que él asistía, Ralph Abernathy. Por su parte, Robinson invitó también a participar al pastor de su propia comunidad, el joven abogado Martin Luther King Jr., y convocó a una asamblea para organizar la acción, de donde surgió la Asociación para el Desarrollo de Montgomery, siendo elegido el Dr. King como presidente y principal organizador del boicot.
La acción demostró que el arma de la no colaboración, en este caso con las empresas de buses que hacían cumplir las normas segregacionistas, es un arma muy poderosa para alcanzar justos objetivos. Vaciar el poder del poderoso es encontrar las claves del poder propio. 
Desde ese momento y por cerca de trece meses, la actividad fue frenética. Era necesario acrecentar la organización, financiarla, mantener una comunicación fluida, incentivarla con el desarrollo de un discurso claro y profundo y, por sobre todo, mantener el carácter noviolento de la acción. Así lo expresó King2 desde el primer discurso ante la multitud de 7.000 personas que se aglomeró la tarde del lunes 5 de diciembre en la iglesia baptista de Holt Street: "Llega un momento en que la gente se cansa de ser pisoteada por los pies de hierro de la opresión". En ese mismo discurso hizo un llamado a luchar con la persuasión y no con la coacción y planteó la relación entre la acción noviolenta y los principios del amor al prójimo y la dignidad humana proclamados por la fe cristiana.
La población afroamericana de Montgomery dio ejemplo de lo que es un movimiento innovador. Hubo un gran peso de lo simbólico, inaugurado por Parker, pero también se originó una nueva forma de organización y movilización que logró comprobar que es posible mantener de manera continua una acción directa noviolenta por un largo período, siempre que se mantenga la cohesión del movimiento y que se desplieguen de manera flexible distintas opciones de agenciar el deseo colectivo, o sea de hacer emerger espacios en los que todos puedan participar.
Con el boicot al transporte de Montgomery comenzó una oleada de la resistencia civil contra la segregación racial en Estados Unidos que se extendería por unos 10 años, transformando la gran energía micropolítica en acciones de gran envergadura que incidieron en la reconfiguración del campo de la macropolítica, generando nuevos espacios a la población afroamericana, consiguiendo niveles de regulación política y jurídica que cerraban el cerco contra las pervivencias del régimen del apartheid, aunque sus lógicas no hubieran desaparecido completamente. Había aún que trabajar intensamente en el ámbito de la cultura y eso implicaría un período de larga duración, quizás de generaciones, para construir nuevos imaginarios vitales y de convivencia.
La resistencia de los estudiantes contra la segregación en los sitios públicos
A los hechos de Montgomery y el protagonismo de la "potencia de no" de Parks, que desencadenó el movimiento de desobediencia civil más contundente de la historia norteamericana dirigido por Martin Luther King, le habían antecedido otras señales.
Vale la pena resaltar a Bayard Rustin3 (1919-1987), que en 1947 ideó los "viajes de la reconciliación" para verificar el cumplimiento de la ley que declaraba ilegal la discriminación en el trasporte interestatal ferroviario. Fue de los primeros en impulsar comités de apoyo a la resistencia en Suráfrica y, una vez se reunió con King, su trasegar fue el del pacifismo y la Noviolencia. Juntos crearon la "Conferencia de Líderes Cristianos del Sur" (SCLC, por su sigla en inglés), que en 1957 organizó una gran marcha a Washington, "el peregrinaje de oración", que sería el ensayo general de la "Marcha por el trabajo y la libertad" de agosto de 1963, de la que Rustin sería el coordinador.
En 1960 comenzaron a generalizarse las "sentadas" o "plantones", esta vez como una campaña sistemática y rigurosamente preparada para desacreditar la segregación racial en los restaurantes y bares. Su principal organizador fue James Lawson, un pastor metodista que había viajado en los años 50 a la India a conocer la experiencia de la Noviolencia en las luchas de liberación. Con esos horizontes, ayudó a  crear un movimiento estudiantil en la ciudad de Nashville en el Estado de Tennessee, comenzando su aprestamiento en talleres y encuentros, dedicando largas jornadas al entrenamiento en las tácticas concretas de la resistencia noviolenta.
Era, en todo el sentido de la palabra, una operación de subjetivación basada en prácticas resistentes que demostraban la potencia de transformación que podía haber en cada individuo y en su decisión de movilizar el deseo colectivo de liberación. Los estudiantes de Lawson se organizaron en grupos que entraban a los restaurantes y bares que no aceptaban a la gente negra y pedían ser atendidos como cualquier cliente. Los jóvenes, impecablemente vestidos, desobedecían en silencio y sin ningún tipo de violencia las órdenes de las autoridades a sabiendas de que vendrían los porrazos, insultos, empellones y maltrato con los que serían arrastrados a las patrullas y conducidos ante los jueces. Cuando un grupo era desalojado, entraba en su reemplazo otro para poner en escena el mismo comportamiento y las mismas formas de acción. Actuaban a la manera de una  performance o puesta en escena artística que combinaba el libreto con modalidades de improvisación, es decir, una expresión estética del resistir. Los estudiantes habían entendido que la resistencia noviolenta es la resistencia de los fuertes, como predicaba el Mahatma.
Lawson, en sus estudios sobre la lucha de los afroamericanos, había descifrado el dilema al que generalmente habían sido conducidos: la protesta era puesta en código binario por los poderes hegemónicos. La movilización era enfrentada con la provocación y la provocación era respondida espontáneamente con motines y enfrentamientos violentos. Con ello se justificaban las represalias, amparadas en mandatos legales. Descodificada la cadena binaria, los represores encontraban un campo vacío para desencadenar la lógica de acción-reacción y tenían que enfrentar la acción noviolenta en un campo que habían propuesto los afroamericanos, el de la verdad, la ética y la superioridad moral.
Cuando el alcalde de Nashville, en mayo de 1960, eliminó el apartheid de bares y restaurantes, reconociendo los derechos de los negros a no ser segregados, Lawson y los jóvenes noviolentos de los plantones y las sentadas habían conseguido su objetivo.
King y la cima del movimiento de resistencia al racismo
Esta victoria fue otro paso que elevó el entusiasmo de los resistentes que multiplicaron sus acciones planteándose la integral eliminación de la segregación racial de todas las esferas de la vida en los Estados Unidos. Lo que se planteaba era un cambio revolucionario en la política y la cultura de la sociedad y este no se daría sin conmociones profundas.
A comienzos de 1963, King se traslada a Birmingham, Alabama, para promover con los grupos cristianos bautistas y metodistas una campaña de desobediencia basada en la acción directa noviolenta. El llamado a la acción se concretó en boicots al comercio, generalización de los plantones, manifestaciones pacíficas y ocupación de edificios. El discurso de la desobediencia y la no cooperación se difundió en grados nunca antes registrados. King reivindicaba el legado de Thoreau en esa dirección. En el capítulo II de su autobiografía lo planteaba así:
He llegado a convencerme de que la no cooperación con el mal es tan obligación moral como la cooperación con el bien. Ninguna otra persona ha sido más elocuente y apasionada en difundir esta idea que Henry David Thoreau. Como consecuencia de sus escritos y de su testimonio personal, somos los herederos de un legado de protesta creativa. Las enseñanzas de Thoreau han revivido en nuestro movimiento de los derechos civiles; de hecho, están más vivas que nunca. Que sean expresadas por un sit-in en un restaurante, un autobús de la libertad en Mississippi, una manifestación pacífica en Albany (Georgia), un boicot de autobuses en Montgomery (Alabama), todo ello es la cosecha de la insistencia de Thoreau en que se debe resistir al mal y que ningún hombre moral puede conformarse pacientemente con la injusticia (King, 2000, cap. II).
En el comienzo de la primavera de aquel año, el ayuntamiento de la ciudad declaró ilegales las protestas y obtuvo una orden judicial para prohibirlas; King fue arrestado junto con un grupo de organizadores y activistas.  Desde la cárcel, envía un documento en respuesta a algunos clérigos que lo habían conminado a cesar la movilización ciudadana y atenerse a la tramitación de las quejas por las vías jurídicas. La "Carta desde la cárcel de Birmingham" (16 de abril de 1963) es uno de los textos más esclarecedores de la posición de King sobre la desobediencia civil y la Noviolencia. En esta carta, critica la cómoda posición de los "blancos moderados" que "anteponen el orden a la injusticia", que prefieren una "paz negativa", que siempre consideran "inoportuna" la acción directa y que a este tipo de lucha la consideran "extremista". Dice que se han cumplido todos los tiempos para que se hagan realidad los derechos de los afroamericanos (King, 1963, p. 46).
King advierte el peligro de la anarquía si se desafía integralmente la ley, y señala que quien quebranta una ley injusta en uso de la desobediencia civil "… tiene que hacerlo abiertamente, con amor, y dispuesto a aceptar la consiguiente sanción" (King, 1963, p. 49). Hay entonces una violación consciente y pública de una ley, es decir, se incurre en una ilegalidad manifiesta, aunque lo que se pretende es legitimar la acción propia destinada a derogar tal norma injusta o hacerla inoperable.
Entre las muchas cosas de gran importancia que aborda en la "Carta", King deslinda posiciones con los que él denomina los "nacionalistas negros" que habían impulsado, desde las organizaciones del "poder negro" (Black Power) y grupos de panafricanismo inspirados en la religión musulmana, la aspiración de una nación negra islámica en Estados Unidos con formas de acción que proclamaban la legitimidad de la violencia para defender los derechos de los afroamericanos. De este entorno va a surgir la figura legendaria de Malcolm X y, un poco después, el partido de las "Panteras Negras"4.
Aunque encontraba en los fines de todos estos luchadores negros una coincidencia moral, no podía aceptar los medios inmorales de los que se valían. Su diferenciación provenía de que, a la tradición de la desobediencia civil en Occidente y de la vena resistente de Thoreau en los Estados Unidos, King había adherido a la claridad y eficiencia de la noviolencia gandhiana que añade a la contundencia de la fuerza propia la convicción moral de persuadir sin causar daño al contrincante, así este persista en el uso de la violencia; para ellos, los fines y los medios están vinculados irrestrictamente.
Los meses siguientes los dedicó King y su grupo a preparar la gran "marcha por el trabajo y la libertad" de agosto de 1963, que culminaría en la explanada del Capitolio de Washington, con una participación que algunos observadores calculan en 250.000 personas y otros más optimistas llegan a tasar en 400.000. Es el apogeo del movimiento por los derechos civiles, coronado por el imponente discurso de King: "I have a dream" ("Yo tengo un sueño"). Ese sueño era "un sueño de igualdad, libertad y unidad de las razas". Con ello clamaba por la ciudadanía plena para los afroamericanos, pues: "No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía" (King, 1963).
La preocupación por alentar procesos de regeneración del tejido comunitario de los afroamericanos y por desarrollar la acción para combatir la pobreza, pasó a ser una prioridad para King y su movimiento. Propuso la preparación de una nueva movilización sobre Washington, esta vez como "marcha de los pobres". Era evidente que el enunciado de los derechos civiles no era suficiente, había que levantar la bandera de los derechos sociales; la ausencia de garantías en este terreno era otra forma de segregación y exclusión.5
La estrategia era también una forma de disputar la influencia sobre las comunidades negras a los "Black Panters", de tal manera que King se trasladó a Chicago para coordinar desde allí la culminación del objetivo de "plantar una ciudad de tiendas de campaña" en las inmediaciones del Lincoln Memorial en el corazón del país (Randle, 1998, p. 93).
El marco de la preparación de la marcha de la gente pobre, King se trasladó a Menphis para apoyar la huelga de los trabajadores del aseo. En uno de los mítines concibió esta acción como de lucha por la dignidad de los pobres y señaló que: "… la única fuerza que utilizaremos es la fuerza del alma que es pacífica, afectuosa, valerosa, pero militante." (Perry, 2000, citado por Mariscal, 25-05-2009, párr. 32. El 28 de marzo de 1968, en una manifestación en la que participaba King se produjeron graves disturbios. El ambiente era muy tenso; las amenazas contra su integridad se habían multiplicado.
Martin Luther King fue asesinado el 4 de abril del luctuoso año de 1968. Aún no había cumplido 40 años y en 1964 había sido galardonado con el Premio Nobel de Paz. El movimiento por la paz se había comenzado a involucrar con los problemas de la pobreza y había alzado una voz muy alta contra la guerra de Vietnam. Inmediatamente se produjeron revueltas en 100 ciudades de los Estados Unidos.
Las resonancias del movimiento de resistencia civil de los afroamericanos
Como hemos visto, muchas fuerzas sociales retenidas por los dispositivos de opresión se liberaron simultáneamente con esa fuerza sobrecogedora que fue el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos. El 12 de mayo de 1968, cuando aún no cesaban los motines por el asesinato de King, Ralph Abernathy encabezó a un grupo de varios miles a Washington, D. C. y levantó en el Bulevar un campamento bautizado "Ciudad Resurrección". La Campaña de la Gente Pobre se realizó a pesar de todo; casi 7.000 residentes y seguidores del campamento presionaron al Congreso y denunciaron ante el país la pobreza en que estaban sumidos tantos ciudadanos. El asesinato de Robert Kennedy y una oleada de lluvias impidieron una mayor contundencia de la acción.
Aunque el movimiento, tal como se conoció hasta 1968, comenzaría a declinar, sus repercusiones se difundieron por nuevas rutas ya que las resistencias se multiplicaron e incubaron otros acontecimientos. De hecho, los procesos que se van manifestar con el movimiento de las universidades norteamericanas en contra de la guerra de Vietnam, sintonizado con el prodigioso Mayo parisino, con la configuración de nuevas formas del movimiento social, con el protagonismo de las mujeres y los jóvenes, con la revolución cultural que se va a expresar en la vida comunal de los hippies y en las manifestaciones estéticas ligadas a la música rock, así como un nuevo sentido de la relación con la naturaleza que va a dar vida al movimiento ecologista, todos tienen como punto de referencia el año de 1968.
 
1 El mensaje explicativo estaba contenido en una octavilla impresa por Jo Ann Robinson, jefa del Consejo político de la mujer en Montgomery: "Otra mujer fue arrestada y encarcelada por no querer levantarse del asiento que ocupaba en el autobús, para cederle el lugar a una persona de tez blanca. Esto tiene que dejar de suceder. La gente de color también tiene derechos, y si dejasen de usar el sistema de autobuses, tal sistema no podría seguir operando. Tres cuartas partes de los pasajeros de autobús son negros, y de todas formas somos arrestados, o tenemos que viajar de pie aunque haya asientos vacíos enfrente nuestro.". Consultar en: Enciclopedia de Alabama, "Montgomery bus boicot" (Burns, 9 de junio de 2008).
2 La coincidencia de los discursos de King y Gandhi es inmensa, casi literal. Sin duda, King fue el discípulo más aventajado de Gandhi en América. "Cada uno ha de guiarse por su propia conciencia. Nuestro grito de guerra serán las palabras de Jesús: "amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, rogad por los que os persiguen." No debemos odiar a nuestros hermanos blancos… Si logramos llevar nuestra batalla con amor y dignidad, la posteridad dirá que en un tiempo un gran pueblo, el pueblo negro, inyectó en las venas de la civilización una nueva sangre de dignidad e ideales" (King, 1986, p. 361).
3 El periplo vital de Rustin es el de la rebeldía desde la diferencia. Su resistencia fue activa y creativa. No dudó en desprenderse de subjetividades que lo constreñían y construir otras. Hizo el tránsito del comunismo al pacifismo y a la lucha por los derechos civiles; fue uno de los principales organizadores de la "Marcha sobre Washington" de agosto de 1963. Se vinculó al movimiento contra la guerra de Vietnam e hizo parte de los movimientos por los derechos civiles de gays y lesbianas, consecuente con su condición homosexual que hizo pública. En 1987 declaró que: "El barómetro para saber cómo se está respecto a los derechos humanos no es la comunidad negra, es la comunidad gay. Porque es la comunidad que más fácilmente es maltratada". En fin, Rustin encarnó todas las subjetividades proscritas por el sistema racista, patriarcal, militarista y reaccionario que hegemonizaba a Estados Unidos; era negro, antisegregacionista, comunista, objetor, militante antiguerra y gay. El ejemplo de un insumiso integral. Para una ampliación de este aspecto de la vida de Rustin, ver:  http://www.islaternura.com/APLAYA/NoEresElUnico/R/RU/Bayard%20RUSTIN%20Julio2005/Bayard%20RUSTIN%20%20Biografia.htm
4 Así planteaba el Dr. King su opinión sobre este problema en la "Carta desde la cárcel de Birmingham": "La otra fuerza viene animada por el rencor y el odio, y se acerca peligrosamente a la defensa de la violencia. Trasunto suyo son los varios grupos nacionalistas negros que brotan por toda la nación, el más conocido y más numeroso de los cuales es el Movimiento Musulmán de Elijah Muhammad. Nutrido por la frustración del negro, hijo de la permanencia de la discriminación racial, este movimiento se compone de gentes que han perdido su fe en los Estados Unidos, que han repudiado definitivamente el cristianismo, y que han llegado a la conclusión de que el blanco es un "demonio incorregible" (King, 1963, p. 51).
5 Con ocasión del 50 aniversario de la "Marcha sobre Washington" ha habido innumerables interpretaciones sobre la figura de Martin Luther King. El analista español Vicenç Navarro afirma que: "MLK fue un socialista radical en sus análisis y en sus propuestas. Una cosa es que MLK fuera la conciencia de EE. UU., exigiendo que no se discriminara a los negros, petición con un fuerte contenido moral al cual era difícil oponerse. Pero otra cosa muy distinta y amenazante para la estructura de poder era subrayar que el origen de la pobreza y discriminación (que incluye también a amplios sectores de la clase trabajadora blanca, además de la negra, pues la mayoría de pobres en EE. UU. son blancos) requiera un cambio revolucionario (por muy no violento que sea) de las estructuras capitalistas de aquel país" (Navarro, 2013, párr. 8 y 9).

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